Una misma ciudad se puede interpretar de varias maneras. Caer en una categorización definitiva es errado. Sin embargo, cada ciudad tiene una cualidad que sobresale de entre las otras. Por ejemplo Rio de Janeiro, además de ser reconocida en el mundo por su festival y sus playas, es una ciudad con un problema social con el que en Bogotá estamos familiarizados, pero no muy enterados. Para muchos es algo así como un primo segundo, del que no hay nada interesante que saber: la pobreza y la violencia en las urbanizaciones informales.
Las favelas, o urbanizaciones no planeadas, son, o deberían ser, en muchos sentidos una urgencia para los urbanistas, más allá de los intereses políticos partidistas. En mi forma de verlo, representan una paradoja en el urbanismo actual. Por un lado el urbanismo tiende a ser cada día menos territorial (en el sentido físico) y más intangible (CITAR). La ciudad se entiende hoy como un organismo compuesto de habitantes vivos y autónomos, cuyas interacciones determinan la materialidad de la ciudad: el comercio, el transporte, el culto, el trabajo, la familia… Por otro lado, y en un sentido ahora comprobable, un urbanismo de corte más tradicional, facilita la comprensión y la solución de problemas sociales como la marginalidad.
A mi parecer, algunos proyectos (EJEMPLO) que proyectan, por ejemplo, vías de conexión de manera impuesta sobre paisajes cerrados, como lo es una favela, propician relaciones favorables para la comunidad, antes marginada. Así, los habitantes de por ejemplo Soacha, se verán favorecidos con el Tren de Cercanías porque podrán movilizarse con mayor rapidez, comodidad y a bajo costo, en distancias largas y a lugares donde pueden ser más productivos (SEGUIR).
Las favelas, o urbanizaciones no planeadas, son, o deberían ser, en muchos sentidos una urgencia para los urbanistas, más allá de los intereses políticos partidistas. En mi forma de verlo, representan una paradoja en el urbanismo actual. Por un lado el urbanismo tiende a ser cada día menos territorial (en el sentido físico) y más intangible (CITAR). La ciudad se entiende hoy como un organismo compuesto de habitantes vivos y autónomos, cuyas interacciones determinan la materialidad de la ciudad: el comercio, el transporte, el culto, el trabajo, la familia… Por otro lado, y en un sentido ahora comprobable, un urbanismo de corte más tradicional, facilita la comprensión y la solución de problemas sociales como la marginalidad.
A mi parecer, algunos proyectos (EJEMPLO) que proyectan, por ejemplo, vías de conexión de manera impuesta sobre paisajes cerrados, como lo es una favela, propician relaciones favorables para la comunidad, antes marginada. Así, los habitantes de por ejemplo Soacha, se verán favorecidos con el Tren de Cercanías porque podrán movilizarse con mayor rapidez, comodidad y a bajo costo, en distancias largas y a lugares donde pueden ser más productivos (SEGUIR).
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